Invocación al Espíritu Santo, Dador de Luz y Consuelo
"Que los dones del Paráclito iluminen nuestro sendero incierto con Sabiduría eterna."
¡Oh Espíritu Santo, Paráclito eterno de la Santísima Trinidad! Luz inextinguible que emana del trono celestial, te saludo en este día con reverente asombro, buscando la claridad de tus dones infinitos. Maestro de la Verdad, déjanos hallar cobijo bajo la sombra de tus alas resplandecientes, mientras nuestras almas ansían discernir lo justo y lo verdadero en medio de la confusión terrenal.
Te imploramos, Celestial Consolador, que hagas florecer en nuestros corazones los frutos de tu sagrado Espíritu: sabiduría, entendimiento y consejo, para que nuestras decisiones sean reflejo puro de tu divino querer. Sustenta nuestra fragilidad humana con la fortaleza de tu amor y permítenos caminar por el sendero de la paz, en la certidumbre de contar con tu vigía perpetua.
Fuente inagotable de gracia, ven a nuestros corazones como llama vivificadora que transforma y purifica. Que tu presencia, cual suave brisa de consuelo, aliente a los abatidos y restaure la esperanza perdida. Que en este día, nuestras vidas testifiquen de Tu guía y de Tu abrazo tierno, llenándonos de un gozo sereno que no conoce final.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Isaías 11:2