Invocación al Paráclito de Luz y Consuelo
"Que la llama del Espíritu guíe nuestras decisiones y sosiegue nuestras almas."
Oh Espíritu Santo, Dador de vida y Fuente imperecedera de sabiduría celestial, elevamos nuestro clamor en este día glorioso al Espíritu Paráclito, cuya luminosa presencia disipa las sombras de la confusión y engrandece los corazones afligidos. Encendemos nuestras almas ante el fuego sacrosanto de Tu presencia, adorando al Consolador Divino, Señor del consejo y del entendimiento perenne.
Te imploramos, Santo Paráclito, para que, en la encrucijada de decisiones inciertas, Tu luz clarividente se pose sobre nuestras mentes, disipando la niebla del vacilante discernimiento. Rodéanos de Tu amparo sublime, guía nuestros pasos con Tus dones divinos, y permite que nuestras elecciones resplandezcan con la aureola de Tu sabiduría. Como una antorcha que arde en el recinto de nuestro corazón, ilumina con Tu presencia las sendas que debemos atravesar, evitando así los escollos del error y del desaliento.
Concede, Espíritu de Consuelo, refugio y paz a las almas atormentadas por el infortunio y la tribulación. Sopla Tu viento restaurador sobre las heridas del espíritu, otorgando serenidad a quienes se debaten en la tempestad de las pruebas inciertas. Sé el dulce abrigo que envuelve a los que lloran y el gentil susurro que calma los temores más profundos. Que, al acogernos bajo Tus alas de esperanza, experimentemos el gozo de Tu renta inexpugnable en las pruebas del vivir cotidiano, sabiendo que, en Ti, hallamos el auxilio supremo que nunca desampara.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Juan 14:26