Invocación al Espíritu Consolador
"Que la llama del Espíritu nos guíe hacia el discernimiento."
Oh Divino Espíritu Santo, esencia inmaculada que infundes claridad y sapiencia sobre el mundo, luz inmortal nacida del Amor entre el Padre y el Hijo, te invocamos en este día iluminado por tu gloria. Derrama sobre nosotros tu hálito vivificante y extiende tus dones sagrados, para que nuestros corazones, vacilantes en tempestad, encuentren en ti el faro resplandeciente del discernimiento.
Amado Paráclito, nuestros sentidos buscan tu guía sublime para navegar los laberintos de nuestras decisiones, que tu aliento sagrado, oh Inefable Consolador, nos revista de fortaleza y serenidad. Con tu presencia, transforma las incertidumbres en certezas divinas y concede a nuestras almas el horizonte eterno en el cual hallar el destino que con fervor anhelamos.
Oh Espíritu que penetras con tu paz insondable los abismos del ser, derrama sobre nosotros el bálsamo sanador de tus dones, para que nuestras tribulaciones se disuelvan en la calma profunda de tu amor eterno. Que en la conmiseración de tu abrazo sepamos hallar refugio seguro, reconociendo que en ti mora el consuelo más perfecto, que embalsama todas las heridas humanas.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Juan 14:26