Súplica al Justo Juez en tiempos de aflicción
"En tus manos, Justo Juez, se halla nuestro refugio perenne."
Oh Glorioso Justo Juez, sabiduría encarnada y baluarte de equidad, cuya mirada no se aparta ni traspasa la pobreza del hombre injusto, enséñanos a buscar tu rostro en medio del tumulto de este orbe. Concédenos, al evocarte, valiosas dádivas de paz; imbuye en nuestros corazones la confianza para enfrentar los tenebrosos vientos de la calumnia y el olvido, sosteniendo con firmeza tu vara de justicia.
Benevolente Guardián de las conciencias, cuya presencia purifica y escudriña los arcanos del alma humana, dirige tu compasiva mirada sobre aquellos que se hallan cercados por la sombra de la injuria y el agravio. Clamamos a ti, Supremo Justiciero, para que en tu perfecto discernimiento restituya el derecho a quienes, despojados de amparo, te llaman desde el umbral de sus infortunios. Derrama, te rogamos, tus bendiciones protectoras sobre el desvalido y el noble, el oprimido y el humilde.
Amparo de los afligidos, faro en la senda de la justicia, que en tu magnificente poder los dictámenes equitativos sean revelación y amparo. Que tus preceptos divinos sean la barrera inquebrantable contra la malicia del detractor y del menesteroso resplandezca la majestad de tu juicio. No permitas, oh Justicia Eterna, que el eco de nuestras súplicas se pierda en el vacío, sino que resuene con la proclamación de tu soberana e infinita bondad.
Por los siglos de los siglos, así sea.
Salmos 7:11