Súplica al Justo Juez en Día de Redención
"Oh fortaleza inexpugnable ante vendavales de iniquidad, resguardadnos en vuestras alas celestiales."
Oh Justo Juez, Soberano de equidad perfecta y baluarte eterno de justicia, tú que con mirada penetrante escrutas el corazón de los hombres, escucha la súplica vibrante de tus fieles que en ti encuentran un faro de esperanza ante las sombras de iniquidad. Bendito seas, guía luminosa en el duelo, que disipas el manto de la injusticia con tu voz omnipotente, en esta hora proclamamos tu nombre y nos refugiamos en tu santuario imperecedero.
Supremo custodio de la verdad inmaculada, tú que invocaste la libertad de los afligidos en tiempos antiguos, manifiesta ahora tu poder en nosotros, tus humildes siervos. Ampara nuestras almas torturadas por las huestes del mal, reflejo de feroz antagonismo, y defiéndenos con tu escudo imperturbable. Concede, oh protector venerable, que la paz perpetua reine sobre nosotros y que cada hilo de malevolencia se rompa bajo el peso de tu juicio imparcial y esclarecedor.
Gran defensor de los rectos en espíritu, que ningún hombre ni potestad terrenal nos arrebate el sosiego. Que tu brazo poderoso nos guíe por el sendero de rectitud y, en nuestra jornada, nos aleje del vórtice de desesperación y engaño. Otórganos la gracia de caminar bajo tu luz incorruptible, y que la seguridad de tu amparo sea como un himno eterno que resuene por siempre en los confines de la creación. Así te lo imploramos, Justo Juez, en la promesa de tu amor inmortal.
Por los siglos de los siglos. Amén.
Salmos 94:2