Consagración del Alba Sagrada
"Al despuntar la aurora, se enciende la llama de la fe."
¡Oh excelsa Santidad que engalana la luz del primer rayo, Creador de cielos y tierras, que con sublime sabiduría entrelazas las fragancias del amanecer! Al abrirse los ojos de mi alma al ritmo del Universo alborozado, acudo en apacible devoción a Ti, cuya presencia es más hermosa que el alba de mil soles.
A Ti elevo mis pensamientos antes de que el mundo agite mi espíritu, te ofrezco cada latido del día naciente. Dirige, Altísimo, mis pasos por la senda de rectitud y justicia, que mis obras sean reflejo de tu Divina Voluntad en el lienzo de la creación, y mis palabras sean siempre un eco sagrado de tu amor inmarchitable.
Permíteme hallar en cada susurro del viento una canción de alabanza y en cada estrella que se apaga al despuntar la aurora, un recordatorio de tu Gracia infinita. Concede que el surgir de este día sea el preludio de una eterna comunión contigo, donde cada acción sea una oración entrelazada al ritmo de tu misericordia.
Por los siglos de los siglos, en la luz imperecedera, Amén.
Salmos 5:3