Oración para el Médico de los Pobres, José Gregorio Hernández
"Que la misericordia sane mi carne y encienda mi esperanza."
Oh José Gregorio Hernández, varón de compasión incandescente y manos consagradas al alivio, Médico de los Pobres, vuelve hacia nosotros la mirada de Cristo y haz fecundo en nuestros días el milagro de la ternura.
Concede, te rogamos, que la fragilidad del cuerpo no sea decreto de abandono, sino escuela de confianza; que todo dolor encuentre bálsamo en el cuidado fraterno, y que la salud, cuando llegue, sea recibida como don y no como mérito; sostén a los enfermos, conforta a los fatigados y alivia a quienes viven con la angustia asomada al corazón.
Entra también en la penumbra del alma: sana las heridas invisibles, purifica el temor, ordena el remordimiento y devuelve paz a la conciencia; que tu intercesión desate cadenas interiores, avive la fe de los que titubean y vuelva luminoso el caminar de quienes miran el futuro con cansancio.
Y para que nuestra compasión no sea palabra vacía, inspíranos una caridad valiente, hecha de presencia, escucha y servicio silencioso; concede que sepamos acompañar sin prisa, ayudar sin soberbia y respetar la dignidad de cada hermano, hasta que el amor sane lo que la medicina toca con gozo.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Salmos 103:2-3