San Gregorio Hernández

Oración al Médico de los Pobres, para la sanación del cuerpo y del alma

"Que la caridad de Dios nos visite como bálsamo en la herida y luz en la sombra."

Oración al Médico de los Pobres, para la sanación del cuerpo y del alma

¡Oh San José Gregorio Hernández, Médico de los Pobres, intercesor compasivo ante el Trono de la Misericordia: inclina tu mirada sobre nuestros dolores y concede a nuestro corazón la fe que sana! Concede que, en esta jornada que amanece, la voluntad de Dios descienda como un remedio sereno sobre los cuerpos fatigados y sobre las conciencias cansadas.

Tú, que supiste escuchar el clamor humano con ciencia y ternura, ruega por quienes aguardan diagnóstico, por quienes temen la incertidumbre del sufrimiento, y por quienes sostienen a los enfermos con manos generosas; sea la medicina instrumento de paz, y sea la esperanza medicina secreta en el pecho. Que cada tratamiento sea guiado por la luz del Alto, y que todo alivio venga antes o después con el sabor de la voluntad divina.

Asimismo, oh santo caritativo, purifica en nosotros las heridas invisibles: la culpa que oscurece, el resentimiento que endurece, la tristeza que devora; y renueva la vida interior con la gracia del perdón y la fuerza de la oración. Que al sanar el cuerpo no se enfríe el espíritu, y que al ser consolados aprendamos a consolar, caminando hacia Dios con una caridad humilde y constante.

Ampara nuestras familias, protege a los profesionales de la salud y bendice a los que carecen de lo necesario; que la pobreza no sea sentencia, sino ocasión de amor, y que la justicia abrace al vulnerable con manos de misericordia. Para que hoy, al pronunciar nuestro “sí” a la Providencia, se haga en nosotros obra de renovación, según el designio santo del Señor.

Mateo 25:36