Venerable San Gregorio: Médico de las Almas
"Que el hálito del sanador eterno nos envuelva en su misericordia."
¡Oh glorioso San Gregorio, médico celestial y protector constante de los afligidos, tú que en este vasto universo eres faro esplendente de esperanza para los que padecen! A ti, que recoges los susurros de los abatidos, te encomendamos nuestras dolencias y el temor que arrastra la carne quebradiza, para que en tu regazo de caridad brote la sanación que el alma anhela.
A ti acudimos, santo glorificado, implorando la untura de tu benevolencia para sanar el desasosiego que habita en lo profundo de la psiquis humana, donde las sombras del tormento ahogan la alegría del espíritu. Te suplicamos, sabio guardián de la salud, que con tu intercesión ante el Altísimo, transformes dolores en fortaleza y el sufrimiento en renovado fervor.
En tus manos ponemos nuestras alabanzas y súplicas, para que, revestidos de tu discernimiento y fe, podamos vivir en la presencia del Todopoderoso con corazones purificados y mentales reposadas. Que tu sabiduría pulida por la gracia divina forje en nosotros la paz y la entereza en cuerpo y alma, elevándonos hacia las alturas donde mora la verdad eterna.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Isaías 53:5