Oh Glorioso San Judas Tadeo, Faro de Esperanza en la Tormenta
"En las sombras en que la desesperación tiende su velo, tu luz brilla con fervorosa certeza."
Oh noble Apóstol San Judas Tadeo, faro resplandeciente en el universo celestial, tú que en vida acompañaste al Divino Redentor en sus jornadas de redención y enseñanzas, vuélvete hacia nosotros en este día de aflicción. Con tus sagradas manos, enciende en nuestro interior el fuego inextinguible de la fe que desafía toda desesperación, y cuando nuestros corazones duden ante los imposibles, que tu intercesión traiga a nuestras almas el sosiego prometido.
Bendito protector de las causas perdidas y de las esperanzas desvanecidas, intercede ante el Trono Celestial por quienes nos hallamos encadenados por las vicisitudes del sufrimiento y la incertidumbre. Que nuestras plegarias asciendan como el incienso fragante en busca del oído atento de Dios, para que, por inmerecida gracia, nuestras peticiones sean atendidas con prontos signos de milagrosa intervención.
Abogado insigne de lo irremediable, te imploramos, con voz unísona y corazón contrito, que sobre los pasos de nuestra vida derrames la sabiduría del cielo para guiar con fe nuestra incierta travesía. Concede, oh San Judas, el don de aceptar con gracia los designios divinos, y que nuestras almas no desfallezcan nunca al borde del abismo del desaliento. Que así sea, por los siglos de los siglos, amén.
Santiago 5:15