Invocación al Bienaventurado San Judas Tadeo
"En la fe constante, hallamos el resguardo ante toda tribulación."
Oh noble San Judas Tadeo, glorioso apóstol de nuestro Señor Jesucristo, protector providente en situaciones que desafían toda esperanza, a ti acudimos con el corazón contrito y el alma sedienta de auxilio trascendente. En esta hora de tinieblas que parecen sellar nuestro destino, te imploramos que nos guíes hacia la luz de la solución divina, otorgándonos la sabiduría para aceptar lo que ha sido decretado y la valentía para transformar lo que aún es maleable.
Sublime intercesor, cuyas plegarias ante el Altísimo arrancan milagros de los cielos, elevamos nuestro ruego por aquella fortaleza que resquebraje las cadenas del desespero, abriendo a nuestros ojos mortales las puertas de lo divinamente posible. Que nuestra fe ferviente sea el puente hacia el cumplimiento de nuestras peticiones, y en esta senda, nos conduzca hacia el vergel de paz que, sabemos, tu amor propicia.
Oh, amado defensor de las causas olvidadas, enséñanos el valor de creer más allá de la razón, a mantener una llama incólume ante los vientos del escepticismo. Que la gracia del Todopoderoso, invocada por tu perpetuo respaldo, nos permita experimentar las delicias de una vida rendida a la voluntad de Dios, donde cada desafío es un preludio al despliegue de Su magnánimo designio.
Por la intercesión del apóstol inmortal de los imposibles, Amén.
2 Corintios 5:7