Súplica a Santa Eduviges, Protectora de los Oprimidos
"Que la misericordia divina nos cubra con su manto de esperanza inquebrantable."
Oh sublime Santa Eduviges, gloriosa y benigna servidora del Altísimo, que en tu proceder terreno profetizaste la compasión y el altruismo, acógenos hoy bajo tu maternal regazo. Tú, que siendo noble de estirpe testimoniaste la virtud de vivir para el servicio de los necesitados, hazte presente en nuestro súplica, y dános oído con delicadeza celestial.
Piedosa intercesora, a quien los cielos te confiaron la salvaguarda de aquellos aprisionados por el peso de las deudas, surge como un vigía en la tormenta financiera que embate nuestros hogares. Impetra al Omnipotente por el aligeramiento de nuestras cargas, y que los manantiales de generosidad fluyan en favor de quienes se encuentran desamparados. Permite que las puertas que una vez estuvieron cerradas se abra de par en par, para que el refugio digno no sea más un susurro del alma, sino una contundente realidad en cada hogar.
Tú, consuelo de los afligidos y baluarte de esperanza, que en tu caridad profunda irritaste la sordidez del mundo y elevaste oraciones ardientes por aquellos desposeídos, implora al Eterno para que nuestras moradas sean santuarios de paz y amor. Conduce nuestra fe hacia horizontes de fortaleza, de tal modo que, siguiendo tus huellas, todas las generaciones futuras encuentren en Ti inspiración y fidelidad. Que el rostro compasivo de lo divino ilumine nuestro camino y que de la tiniebla surja el anhelado amanecer.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Proverbios 22:7