Enfermos

Plegaria al Divino Consolador de los Afligidos

"Que la luz eterna del Creador se derive sobre aquellos que sufren, sanando sus cuerpos y levantando sus almas."

Plegaria al Divino Consolador de los Afligidos

Oh Misericordioso Padre Celestial, Trono de Gracia Insondable y Fuente Inagotable de Piedad, a Ti elevamos nuestra súplica en este amanecer sacrosanto. Tú, que conoces el peso de toda aflicción y la angustia del que yace en cama, te imploramos humildemente que desciendas con Tu luminoso amor sobre los quebrantados de cuerpo y espíritu. Concede, oh Magnánimo, un alivio providente a los que sufren, para que en sus horas de tribulación la esperanza florezca como el lirio en los estériles desiertos del padecimiento.

Imploramos con voz reverente por los hijos de Adán que, en su entrega piadosa, custodian al enfermo como quienes velan por la llama etérea. Concede a estas almas virtuosas la fuerza del roble sagrado, para que puedan sostener la carga del cansancio con renovada determinación. Haz que su amorosa dedicación se perciba como un sacramento viviente, así como el manantial divino que infunde vida. Corrobora en sus corazones la certeza de Tu omnipresente consuelo, para que nunca se alejen del dulce resguardo de Tu sombra.

Oh, Tú, Pastor Eterno y Ancla de Salvación, extiende Tu mano sanadora, y que sea Tu aliento el bálsamo de ágape que trae vigor a los débiles y descanso a los fatigados. Que los corazones atribulados atesoren la promesa de la vida en abundancia que brota de Tu divino corazón. Que en Ti, oh Señor, encontremos todos refugio, para que, donde haya dolor, resplandezca la alegría, y donde haya desesperanza, Tú plantes la semilla de la fe imperecedera.

Por todos los siglos, en la resonancia del saludo eterno, Amén.

Salmo 41:3