Oración de los hijos bajo la custodia del Altísimo
"Que la mañana nos encuentre a los tuyos, libres del lazo del mal y seguros en tu mano."
¡Oh Señor, Padre de misericordia y sol de los días nuevos, con reverencia nos postramos ante tu trono de luz, suplicando por la descendencia que nos confiaste!
Convierte, por tu bondad, nuestros ojos en lámparas vigilantes y nuestras palabras en senda recta; aparta de los hijos toda tentación que seduzca, todo peligro que aceche, y todo pensamiento que los aparte de tu camino, para que caminen con corazón entero y espíritu obediente.
Extiende sobre ellos la custodia de tu providencia: guarda su paso en el umbral de cada decisión, protege su inocencia en el bullicio del mundo, y defiéndelos de la sombra del engaño; robustece su voluntad para resistir, y haz que el bien arraigue en su interior como semilla incorruptible.
Conduce su juventud hacia la paz que no se compra y hacia el amor que no hiere; dales maestros santos, amistades puras y caminos limpios, y concede que, aun cuando el viento adverso soplare, permanezcan bajo tu amparo, sabiendo que nadie los arrebata de tu mano.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Salmos 91:11