Oh Magnificente Padre de los Imposibles
"En la vasta amplitud de tu poder, todo se torna posible."
Oh Tú, Creador de los cielos y de la tierra, cuya mano sostiene los océanos y cuyo aliento da vida a lo inerte, inclina tu oído compasivo hacia nuestros clamores y concede que la luz de tu gloriosa presencia ilumine los senderos tenebrosos que atravesamos. Tú, que desde las cavernas de lo incierto haces brotar ríos de esperanza, rebosa nuestro espíritu con la certeza de tu poder supremo, que todo lo puede y nada teme.
Ante el rostro del Altísimo, postramos nuestros corazones atribulados, pues Tú eres el artífice de lo inalcanzable y el arquitecto de milagros. Concede, oh Señor Omnipotente, que la fe que habita en los confines de nuestra alma sea fortalecida por los portentos que tus manos insignes realicen en el mundo. Que todo lo que es considerado imposible ante los ojos humanos, se transforme en realidad tangible por el simple susurro de tu voluntad soberana.
Bendito seas, Dios de las maravillas, fuente inagotable de misericordia, por hacer del milagro una renovación constante en nuestras vidas. Que cada amanecer sea un testamento de tu bondad y que el mundo entero contemple la magnificencia de tu poder, como testigo ardiente de tu amor perpetuo e infinito. Con fe inquebrantable, te pedimos que los prodigios revelados sean un eco de tu grandeza.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Mateo 19:26