Invocación al Omnipotente
"Que la gracia divina descienda como rocío sobre las arenas del desierto."
Oh Altísimo Señor de los Ejércitos Celestiales, cuya mano sostiene las esferas celestes y dibuja el destino con trazos de luz inmarcesible. Tú que moras en la cúspide del universo, donde el susurro de tus designios resuena como truenos sobre el firmamento. A ti elevamos nuestra voz anhelante, buscando el bálsamo de tu piedad en medio de la tormenta del infortunio.
Oh Bondadoso Creador, que diste forma a lo visible e invisible con el aliento de tu amor inefable. Escucha el clamor de tus hijos, quienes, frágiles como el rocío al amanecer, imploran tu intervención divina en sus tribulaciones. Te suplicamos encarecidamente, oh Santo de los Santos, que manifiestes tu poder innato, capaz de cambiar la esencia de las cosas cuando las sombras de desesperación amenazan con cernirse sobre nuestras almas.
Concedenos ver, oh Arcano Todopoderoso, tus prodigios asombrosos que emanan como ríos de misericordia desde el trono de la gracia. Deja que el eco de tu salvación resuene en nuestros corazones, y que la semilla de la fe, plantada en lo profundo, germine gloriosamente al calor de tu amor eterno. Que el mundo contemple y comprenda que en cada milagro reside la huella inconfundible del Creador, que soberano gobierna sobre todo y en todo mora.
En perpetua alabanza y glorificación de tu nombre, sea por siempre. Amén.
Salmos 77:14