Cristo, Luz del Anochecer
"En Tu paz reposa nuestra inquieta alma."
Oh Santa Presencia, guía benigna en el crepúsculo de nuestro diario camino, nos allegamos a Ti al ocaso de este día. A Ti, cuya misericordia abarca las sombras y las penumbras, elevamos el alma sedienta de quietud. Infunde, oh Eterno Pastor de las adormecidas horas, en nuestros cansados pechos, un hálito de tu paz celestial, aquélla que sobrepasa todo entendimiento.
Deseamos, en esta sagrada hora, Señor amante del perdón y restaurador de destinos, que limpies nuestras transgresiones con el bálsamo purificador de Tu infinita clemencia. Tú, que soplaste vida donde yacía muerte, concede a nuestras almas el soplo del arrepentimiento sincero y del propósito oscuro redimido ante Tu glorioso resplandor.
En Tus manos depositamos el peso de nuestras preocupaciones, cual tiernas ovejas guiadas por la vara y callado del Buen Pastor. Derrama sobre el lecho donde reposa nuestro cuerpo fatigado, un descanso vigorizante, protector de nuestras vigías más profundas. Haznos despertar a la claridad del alba con corazones renovados y mentes en paz. Por los siglos de los siglos. Amén.
Salmos 4:8