Súplica a Aquel que Mora en el Altar de la Salud
"En la fragilidad humana, somos sostenidos por las infinitas manos de la restauración divina."
Oh, Divino Sanador, cuyo manto glorioso cubre la fragilidad de nuestro ser con la esperanza de la restauración eterna, a Ti elevamos nuestras intenciones en esta hora aciaga; Tú, que en la vastedad de Tu amor infinito, has prometido restituir el vigor a los cuerpos abatidos y apaciguar con balsámica mano las heridas del alma, escucha hoy nuestras humildes plegarias.
Te imploramos, Fuente inagotable de Vida, que renueves con Tu aliento vivificador la existencia que en Ti encuentra sentido y propósito; cierra, con Tu gracia infinita, las brechas del dolor y la desventura, otorgando paz al espíritu inquieto y fuerzas renovadas al cuerpo languideciente. Tú, que eres bálsamo eterno para los quebrantados, sé consuelo y fortaleza en medio de nuestras tribulaciones.
Bajo la sombra de Tus aladas misericordias, esperamos con fervorosa fe, dispuestos a recibir la plenitud de Tu serenidad y la resurrección de nuestras esperanzas. Que cada célula de nuestro ser respire la curación viva que solo de Ti emana. En este día, pedimos que, así como en la aurora, nos revestimos con Tu esplendor sanador.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Jeremías 30:17