Invocación a la Restauración Divina
"Que la luz sanadora del Altísimo ilumine nuestro ser."
Oh Dulcísimo Señor, Médico Supremo del Cielo y la Tierra, te invocamos con humildad reverente, para que manifiestes en esta hora tu misericordiosa benevolencia sobre nuestras almas y cuerpos, heridos por las dolencias del tiempo y las angustias del corazón.
Te suplicamos, Creador del Aliento de Vida, que derrames tu gracia vivificante, como rocío en el amanecer, sobre aquellos afligidos por enfermedades visibles e invisibles. Restaura, te pedimos, la salud integral de toda criatura que clama hacia ti en esta jornada, para que puedan servirte con nuevos bríos y renovada fidelidad.
Oh, Refugio de los Quebrantados, en tu compasión infinita, sana cada herida y revitaliza cada espíritu abatido. Que tu amor insondable siembre esperanza donde antes reinaba la desesperación, y que la paz de tu Divinidad haga morada permanente en nosotros. Por los siglos de los siglos, Amén.
Jeremías 33:6