Salud

Plegaria a la Divina Bendición de la Sanación

"Que la paz de la salud resplandezca desde el Creador divino hasta el rincón más recóndito de nuestro ser."

Plegaria a la Divina Bendición de la Sanación

Oh, Altísimo Arquitecto de la Vida, Tú que con minuciosa delicadeza formaste al hombre del polvo y soplaste el aliento vital en su ser, inclinamos nuestro corazón ante Tu inmensidad, suplicando la caricia de Tu amor restaurador. Acógeme, Señor de la Salud, como venera flor en el desierto, y permítele florecer de nuevo bajo los rayos balsámicos de Tu gracia.

Amable Sanador de los afligidos, aclamamos Tu poder sanador, para que escudriñes nuestros cuerpos, que son templos decadentes, infundiendo vigor en la esencia de nuestros huesos y paz en las aguas inquietas de nuestra mente. Desciende, Señor, y con la mano que amansa tormentas, despeja toda dolencia y quebranto que nos asedian, permitiendo que brote la fuente de salud imperecedera y rejuvenezca nuestras fuerzas mermadas.

Oh, Paladín del Consuelo Eterno, abrazamos la promesa de Tu restauración, implorando con corazones ardientes, que Tu infinita misericordia nos devuelva a la danza jubilosa de la vida, en perfecta armonía con el susurro de la creación. Que Tu bálsamo de amor celestial se vierta sobre los enfermos y aflija las sombras con la luz inefable de Tu sanación.

Por los siglos de los siglos. Amén.

Salmos 103:3