Oración para la Restauración Sagrada de la Vida
"Que los cielos susurren sanación a los corazones quebrantados."
Oh, Divina Presencia Sanadora, que en el misterio de Tu amor desbordante te haces presente sobre la faz de la tierra, te damos la bienvenida como el rocío matutino que revive los campos marchitos. Tu aliento de vida imperecedero es bálsamo para nuestras almas. Te suplicamos, oh Fuente de toda Consolación, que desciendas con tu gracia sobre aquellos cuerpos fatigados, fortaleciendo huesos cansados y purificando la corrupción de la carne. Haz que surja, como el amanecer después de la noche, una renovada vitalidad que desafíe toda dolencia.
Santo Creador del Cielo y la Tierra, en Tu mirada compasiva que transformó la oscuridad en luz y el caos en cosmos, encomendamos a Tu amparo a todos los que languidecen en el lecho del dolor. Que Tus manos, cuales arcoíris de esperanza, se tiendan sobre sus heridas y las ciñan con la coraza de Tu incomparable paz. Concede, oh Señor de los Milagros, que el flujo de la vida florezca nuevamente en los corazones abatidos, permitiéndoles alzarse como el águila entre los vientos, testimoniando Tu poder eterno.
Oh, Misericordioso Padre de toda Sabiduría, infunde en nosotros el espíritu de resistencia y serenidad, que en la prueba nos permita alzar la voz en cánticos de alegría y gratitud. Haz que nuestras lágrimas sean lluvia que nutra los anhelos más profundos, y que nuestras esperanzas sean faros que guíen nuestras almas siempre hacia Ti. Renovados en cuerpo, alma y espíritu, que cada latido nuestro sea un himno a Tu divina soberanía y gloriosa luz que jamás se apaga.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Salmo 23:3