Oh Bendito Sanador de Almas y Cuerpos
"Que la luz divina restaure lo quebrantado y llene de paz el corazón afligido."
Oh Bendito Sanador de Almas y Cuerpos, en cuyas manos sagradas descansa el aliento de la creación, a ti clamamos hoy desde la profundidad de nuestras fragilidades humanas. En este día lleno de promesas y esperanzas, elevamos nuestras voces como un canto de súplica para que tu misericordiosa mano toque aquello que está enfermo, aquello que ha sido destrozado por el fragor del tiempo y las dolencias del cuerpo.
Divino Restaurador, rodéanos con tu aura pura y cristalina, tejida con hilos de compasión eterna. Te pedimos que actúes en cada célula y pensamiento de aquellos que sufren, llenando sus corazones de luminosas esperanzas. Te suplicamos que tus vivificadoras aguas restauren la armonía perdida, devolviendo fuerza donde habita la debilidad y esperanza donde reina la desesperación.
Oh Altísimo, cuya gloria se manifiesta en cada renacer, concede a tus hijos e hijas el milagro de la reconcilación integral con su propia existencia. Permite que cada respiración se convierta en una melodía de gratitud y cada latido un recordatorio de tu amor eterno. Que nuestros cuerpos sean templos de tu divina presencia, renovados por el fulgor de tu amorosa caridad. Por los siglos de los siglos, Amén.
Salmos 147:3