El Sello de la Sagrada Sangre del Cordero
"Bajo la purpurina teofanía del Divino Cordero, hallamos nuestro refugio."
Oh Sagrado Cordero inmolado antes de fundarse las eras, en la riqueza inestimable de Tu Sangre hallamos salvaguarda; brotando generosa y perpetua cual ríos de plenitud divina, ella es nuestra muralla inviolable contra las astucias del adversario y las sombras de iniquidad que pretenden cercarnos. Cúbrenos, benigno Redentor, con ese manto carmesí que destella amor y fortaleza, y permítenos caminar sin temor en floridos caminos de justicia imperecedera.
Te suplicamos, oh Amadísimo Santísimo, que la invencible virtud de Tu Sangre se imponga sobre toda vileza y peligro que nos acecha, sellando nuestras almas con la imprenta imborrable de tu divinidad. Que sobre cada puerta de nuestro ser, desde el umbral de nuestros pensamientos hasta el vano más secreto de nuestros corazones, se imprima Tu escarlata protección, preservándonos firmes en la fe y en la verdad que redime.
Con fervor invocamos la omnisciencia de Tu Sangre, que conoce y disierne los susurros en nuestras almas errantes. Que los lábios, corazón y manos que hoy se postran en reverente silencio, puedan, mediante su influencia, renacer cada día, llevándonos en alas serenas hacia la luz perpetua de Tu amor. Siendo Tu Sangre nuestra defensa, que nuestras vidas sean incensarios de alabanza y gratitud.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Apocalipsis 12:11