Sangre de Cristo

Oración al Poderoso Cordero Inmaculado

"Bajo el amparo del Cordero, hallamos el refugio eterno."

Oración al Poderoso Cordero Inmaculado

¡Oh Sangre Redentora del Cordero inmaculado, cuya esencia divina gotea con el lirismo de la pureza y el sacrificio! A ti, oferente inefable, clamamos en nuestro tiempo de necesidad y amparo, sabedores de que en Tu torrente sagrado fluye la paz que corona todas las batallas del alma.

Te suplicamos, buen Jesús, que Tu Sangre viva y vivificante se derrame sobre nosotros como sello irrefragable de salvación y salvaguardia. Letanía de amor que vence temores, sé nuestro bastión invencible frente a las acechanzas sutiles del adversario. Cultivemos bajo Tu manto carmesí un terreno fértil de fe y constante renovación, donde habite el amor que todo lo transforma.

Que al invocarte, Santo Guardián, el velo de nuestras imperfecciones se arrope con el resplandor de Tu sacrificio; que cada latido nuestro sea un eco que perpetúa la devoción consagrada por el bien común. Así, revestidos de majestuosidad y ángelica providencia, proclamaremos con autoridad que en Ti encontramos nuestro hogar seguro.

Por los siglos de los siglos, en el poderío eterno del Cordero. Amén.

Hebreos 9:14