Oración a la Sangre Preciosa del Cordero de Dios
"Que la Sangre del Santo Cordero sea nuestro escudo y refugio eterno."
¡Oh Sangre preciosa y redentora del Cordero sin mancha! Postrados ante el altar de tu infinita misericordia, elevamos nuestras voces febriles en noble súplica; haz de nuestros corazones, frágiles y errantes, tu morada segura. Así como en la noche oscura empapaste la tierra con el elixir de la salvación, sé tú ahora el sello inviolable que nos guarda de todo mal visible e invisible.
Oh divina y purificadora Sangre de Cristo, en quien hallamos la esencia misma del amor inmolado, te imploramos que esparzas tus bendiciones sobre nuestras almas expectantes. Disipa con tu presencia toda oscuridad y temeridad, conduciendo a nuestro ser hacia la luz imperecedera. Que, como un arroyo inagotable desde el calvario bendito, continues fluyendo para envolvernos con tu poderosa aura, guía y guardiana a lo largo del camino celestial.
Oh Santísimo y Virtuoso Sacrificio del Redentor Supremo, que con tu Sangre has reparado nuestras indómitas transgresiones, clamo yo en humilde reverencia para que sobre nosotros descienda dicha gracia excelsa. Haznos partícipes de tu alianza eterna, entrelazando nuestras vidas con el hilo dorado de la Verdad Divina, y así, sellados por tu divina esencia, permanezcamos inabalables hasta el día de la consumación gloriosa.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Hebreos 9:14