Oh Virgen de los Nudos, Infinitamente Piadosa
"María desata los nudos que atan nuestro corazón."
Oh bendita Madre, Portadora de las esperanzas e intercesora de los desalentados, en tu manto celeste nos acogemos, buscando en ti el consuelo y la liberación. Tú que con suavidad maternal desatas la trama de nuestras aflicciones, te imploramos que envuelvas nuestras vidas en el socorro de tu gracia, disipando las sombras de la duda y la incertidumbre.
Colocamos ante ti, oh Virgencita, los intricados nudos del corazón que ahogan nuestras relaciones y sofocan el cobijo del calor humano. Con un susurro de ternura de celestial amor, te pedimos que sanes las fracturas invisibles que son más pesadas y duraderas que cualesquiera cadenas materiales, para que resplandezca la armonía genuina y sincera en nuestras interacciones humanas.
Sumisos a tu poder sanador, te entregamos, Señora de Misericordia, los enredos de nuestras faenas diarias y los pentagramas rotos de nuestras aspiraciones profesionales. Concede claridad y camino, divina Mediadora, para que, guiados por tu mano experta, logremos desentrañar el orden de nuestros afanes terrenales y así podamos alabar gratamente tu nombre en jubilosas acciones de gracias.
Por los siglos de los siglos, en ti confiamos María, Amén.
Salmos 25:15