A la Divina Providencia, Fuente de Todo Consuelo
"En el sagrado amparo del Altísimo, nuestras necesidades se desvanecen como tenue neblina al calor del sol eterno."
Oh excelsa Divina Providencia, Bendición manifiesta en cada día y en cada noche, cuya mirada tierna sostiene la vastedad del cosmos, en Ti depositamos nuestras diminutas aspiraciones y anhelos. Tú, que gobiernas el vasto páramo de lo creado, otorga a tus humildes siervos el refugio del hogar en el que nuestros corazones puedan encontrar reposo y donde podamos edificar, como piedras vivas, el templo de la paz duradera.
Oh Soberano Proveedor, portento de bondades inmarcesibles, Espíritu que cubre con manto inmaculado a los campos en su esplendor y a los lirios en su fragancia, extiende tus manos generosas sobre nuestro vestir, para que nunca falte el abrigo ni los atuendos dignos con los cuales revestimos nuestra dignidad de hijos tuyos. Que con cada hilo y cada tela, podamos entrelazar gratitudes eternas por tus dones incesantes.
Señor de los banquetes celestes, Omnipresente en los graneros llenos y las mesas compartidas, tú que alimentas al universo con tu verbo creador, complace nuestras almas y cuerpos con el pan cotidiano. Provee, Oh Clemencia Inagotable, conforme a nuestras justas necesidades, y sacia nuestra sed de justicia y compasión, para que glorifiquemos tu Nombre con acciones que reflejen tu amor incondicional.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Mateo 6:26