Salve, Oh Divina Providencia
"Que en la certeza de Tu amor encontraremos abrigo, alimento y solaz."
Oh inefable Providencia, bendita y sabia directora del universo, ante cuyo manto sublime las estrellas contemplan en un murmullo armonioso, nos dirigimos a ti con corazones deseosos de paz. En tu mirada inmutada y dulce confiamos para encontrar el refugio que nuestras almas anhelan, y en cada rayo de sol que besa la tierra, hallamos la promesa de tu cuidado incesante.
Oh dispensadora de toda bondad, que tejiste la trama de la vida con el hilo dorado de tus dones, escucha nuestras voces que reverberan con sinceridad y humildad. En nuestras jornadas, derrama el generoso perfume de tu misericordia para cubrir con la gracia celeste nuestras necesidades; que jamás falte el techo que cobija nuestras noches, el vestido que adorna nuestra dignidad, ni el sustentanto que fortalece nuestra existencia.
Oh compasiva y amorosa presencia, guía nuestras pisadas por sendas de divino contentamiento. Infunde en nuestras almas la certeza de que, aun en los momentos en que todo parece frágil, con tu mano extendida siempre estarás sosteniéndonos. Que cada latido sea un himno de gratitud por tus abundantes bendiciones, inalterable como tus eternas promesas.
Por siempre en tu santa tutela, Amén.
Mateo 6:31-33