Espíritu Santo

Súplica a la Aurora del Espíritu Santo

"En la llama ardiente del Espíritu encontramos la senda del discernimiento divino."

Súplica a la Aurora del Espíritu Santo

Oh, Espíritu de Verdad y Consolador Eterno, que en cada susurro de brisa delicada despliegas tu presencia, te invoco. Tú, que en los albores de la creación danzaste sobre las aguas primigenias, iluminando todo con destellos de vida, haz descender tu esplendor sobre nuestras almas en esta jornada que inicia.

Envuelve, Dulcísimo Paráclito, nuestras mentes y corazones con la incandescencia de tu sabiduría excelsa, para que en las encrucijadas de la vida, nuestros pasos sean firmes y veraces, caminando según la luz que sólo Tú puedes derramar. Que el don del consejo, claro y resplandeciente, se asiente como estrella guía en nuestro pensamiento, apartando las sombras de la incertidumbre.

Oh, Consolador sin igual, en quien las almas dolientes hallan refugio y esperanza, derrama sobre nosotros el bálsamo de tu grata paz cuando el tumulto y las lágrimas nos abruman. Que tu ternura sobrenatural nos sostenga, para que, en tus brazos, nuestras cargas se tornen leves.

Por los siglos de los siglos, Amén.

Juan 14:26