Magníficat de la Gloria Inagotable
"Que mi voz cante agradecida ante la grandeza de Dios."
¡Oh María, Espejo purísimo de la humilde estirpe, Madre del Verbo hecho carne; acompaña mi alabanza con tu candor y tu fe!
En esta aurora del 2 de abril, elevo mi gratitud como incienso vivo: porque el Señor es grande y su nombre brilla con una santidad que no declina, y su poder derrama luz sobre las tinieblas del corazón humano.
Que mi alma se ensanche en temor reverente; que la gracia me haga reconocer que toda altura verdadera procede de Dios, y que su misericordia, fiel generación tras generación, se posa aun sobre mis pobrezas y mis quebrantos con ternura invencible.
Concédeme, Virgen de la Magnífica, cantar sin cálculo ni ruido, y testificar con obras la maravilla recibida: que el Altísimo confunda mi soberbia, encienda mi esperanza y descienda a mi vida para levantar lo abatido, colmar a los hambrientos y sostener mi caminar.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Lucas 1:46-49