La Magnifica del Gozo Humilde
"En la aurora del 5 de abril, mi espíritu canta tu grandeza."
Oh Virgen María, espejada lámpara del Magnificat, enséñame a exaltar al Dios vivo con un júbilo que no se apaga y con una gratitud que asciende como incienso.
Que mi alabanza, nacida de la pequeñez, proclame sin temor tu grandeza admirable, pues en tu santidad el día se vuelve promesa y la historia, misericordia; haz que mi voz, aunque frágil, sea eco de tu fidelidad.
Derrama sobre mi corazón la inteligencia del agradecimiento: que reconozca tus maravillas cuando la vida parece laboriosa, que no me endurezca ante el peso, y que aprenda a confiar, porque tu brazo salva y tu mano levanta al oprimido.
Concede, ¡oh Dios!, que esta devoción hoy me transforme; sepulta mi autosuficiencia, ensancha mi esperanza y vuelve mi existencia un himno continuo de tu amor, para que el mundo perciba en mí el resplandor de tu bondad.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Lucas 1:46-49