El Cántico de la Humildad Exaltada
"En cada latido humilde, el universo escucha la melodía de la gratitud."
Oh excelsa Divinidad, eterno arquitecto de la melodía del cosmos, a Ti acude el cántico jubiloso de tus siervos, que en lo más profundo de su humildad claman por la grandeza de tu amor insondable. Ilumina con tu gracia a quienes han sido llamados pequeños en el mundo, pero grandes ante tus ojos, para que sus corazones rebosen de la plenitud de tu sabiduría y alegría.
Haz, oh Divino Misericordioso, que en los recodos más humildes de la creación, florezcan los dones de tu benevolencia. Que cada alma sencilla, al contemplar tus maravillas, sienta el eco de las bondades celestiales elevándose sobre toda adversidad. En esta danza eterna de magnánima compasión, concédenos la dicha de ser, en nuestra pequeñez, testigo viviente de tu inagotable misericordia.
Infunde en nuestros espíritus la fuerza de tu espíritu santificador, para que nuestra gratitud tome forma de himno celeste, portador de la esperanza inquebrantable que brota en el ser humilde. Señor, que en cada lágrima transformada en risa, cada tristeza transmutada en gozo, revelemos la profundidad del amor con que tú, Divino Amor, te vuelcas hacia la humanidad, elevando a los que el mundo ha despojado.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Lucas 1:46-55