Exaltación del Gozo y Bendición Divina
"Oh magnífico Señor, en el humilde corazón reside Tu gloria."
Oh Soberano de los cielos, Rey de la creación eterna, a Ti elevo mi voz en agradecimiento y alegría suprema, porque has mirado en Tu bondad infinita a los pequeños y has hecho resplandecer tu misericordia sobre ellos. Ensanchas, oh Divino, la senda de aquellos que en el abismo de su simpleza buscaban Tu rostro. Que la magnificencia de Tus obras se exprese a través de nosotros, quienes en nuestra pequeñez hemos hallado el eco de Tu poderoso nombre.
Con júbilo canta mi ser en la danza del espíritu, pues has descendido de la altura inefable para morar en la humildad del corazón contrito. Alabanza eterna sea para Aquel que colma la vasija vacía con el néctar de Su gracia, trayendo esperanza donde el viento gime, y levantando al caído con manos de amor inquebrantable. En pobreza lavaste al mundo con el oro de Tu compasión, sembrando la semilla del bienestar en tierra yerma.
Oh, Altísimo, Tú que en la impecable virtud das voz al silencioso, deja que cada corazón humano se convierta en altar de Tu gloria reconocida. Que fluyan nuestras voces como río impetuoso, proclamando las maravillas de tu excelsitud a cada rincón del universo. Sea para siempre bendito y alabado Tu santo nombre, porque en los humildes hiciste reinar el esplendor de Tu poder, sobre los cuales tu amor se posa como rocío matutino.
Amén.
Lucas 1:46-55