Oración de la aurora consagrada
"Señor de la luz, recibe el primer aliento de mi jornada."
¡Oh Cristo Resucitado, Sumo Sol que no declina, alumbra mi corazón en el alba de este 1 de abril, y haz de mi día un altar vivo!
Concédeme, te lo ruego, que el primer aliento con que te invoco no sea solo voz pasajera, sino obediencia secreta; santifica mis pensamientos, y ordena mis intenciones para que, en cada paso, busque tu rostro y no mi propio capricho.
Vela, Señor, sobre mi fragilidad naciente: endereza lo que en mí se inclina al desorden, guarda mi lengua de la soberbia y mis manos de la injusticia; fortifica mi paciencia para las tareas, y concede mi corazón para quien sufre, para que la caridad sea mi respiración.
Sella esta jornada con tu gracia, como sello de pertenencia: que la fatiga no apague mi esperanza, que la tentación no me arranque de tu amor, y que todo encuentro se vuelva providencia, hasta que al caer la tarde yo pueda rendirte cuentas en paz.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Salmos 5:4