Oración de San Cipriano, Escudo contra las Sombras
"Sea el amanecer refugio, y tu paz mi resguardo."
¡Oh glorioso San Cipriano, valeroso ministro de la luz, defensor de los atribulados y maestro de la esperanza, vuelve tus ojos misericordiosos hacia el que hoy implora tu amparo!
Te suplicamos, con corazón rendido y voz encendida, que rompas en nuestro derredor los lazos invisibles con que el Maligno pretende cercar el alma: deshace, Señor, toda red de engaño, y desata las ataduras espirituales que enfrían la conciencia y oscurecen la esperanza.
Como aurora que disipa sombras, trae al interior de nuestras casas y a los recintos de nuestro espíritu la claridad de Dios; levanta un muro de gracia donde acechen asechanzas, y concede que nuestros pasos permanezcan firmes, custodiados por la verdad, libres de tentaciones que arrastran al abismo.
Concede, oh santo de ciencia humilde y firme caridad, que ninguna fuerza de tiniebla se enseñoree de nosotros: santifica nuestros pensamientos, fortalece nuestra voluntad, ampara a quienes amamos y cubre el día entero con tu intercesión, para que todo sea silencio de paz frente al rugido del enemigo.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Salmo 91:4