Oración a San Gregorio, El Médico de los Pobres
"Que tu sabiduría sane nuestras almas y cuerpos."
Oh bienaventurado San Gregorio, celestial consuelo de los menesterosos, cuya compasiva mirada despliega la misericordiosa medicina del cielo sobre los cuerpos enfermos y las almas afligidas. A Ti, luz imperecedera en la oscuridad del sufrimiento humano, elevamos nuestras súplicas con fe inquebrantable.
Concede, oh glorioso sanador, que nuestras dolencias físicas encuentren alivio bajo tu solícita intercesión, para que, fortalecidos en la carne, podamos ser un testimonio viviente de la divina providencia de nuestro Señor. Renueva en nosotros el vigor necesario para enfrentar las tempestades del día, aliviando las cargas de aquellos que, con corazones humildes, gimen bajo el peso de la enfermedad y el desconsuelo.
Te rogamos también, santo protector de aquellos sin voz, que en esta jornada las heridas del alma sean ungidas con el bálsamo sagrado de tu amorosa devoción, permitiendo que la paz espiritual florezca en los corazones abatidos por las tribulaciones del mundo. Que nadie marche desamparado, sino que todo espíritu encuentre descanso bajo tus santas bendiciones y guía eterna.
Por los siglos de los siglos, Amén.
3 Juan 1:2