Oración a San José Dormido, para la Paz del Espíritu
"Que el sueño guardado en Dios apague mis afanes y me devuelva la calma del alma."
¡San José, varón fiel, custodio del Silencio y del Sueño! Con reverencia invoco tu nombre esta noche, para que la sombra no aviva mis inquietudes, sino que las ordene tu piedad, y mi corazón aprenda a descansar donde Dios vela.
Te ruego, padre del Redentor en la tierra, que tomes en tus manos mi carga invisible: los temores que rondan mi frente, las palabras no dichas, las cargas del día que aún pesan en la sangre. Concede que mis preocupaciones, al modo de un niño confiado, se rindan a tu guarda, y que mi mente deje de buscar salidas donde solo el cielo ofrece luz.
Mírame desde tu sueño contemplativo, tú que dormías cerca de la voluntad del Altísimo; haz que el murmullo interior se aquiete, que el juicio se vuelva sereno, y que mi espíritu, liberado de la ansiedad, se incline en santa obediencia al designio divino. Derrama sobre mí una paz hondísima, como un manto: firme, silenciosa y verdadera, para despertar mañana con el alma restaurada y el pensamiento purificado.
Permite, oh santo de la custodia amorosa, que en cada respiración yo delegue lo que me excede y confíe lo que no entiendo; así, mi noche se convierta en oración, y mi sueño sea un testimonio de fe. Por los méritos del Dios que guiaba tu casa, guarda mi corazón hasta el alba, y en tu intercesión sostén mi paz.
Mateo 1:20