San José Dormido

Devoción al Santo de la Serenidad Dormida

"En el reposo del justo, hallamos la paz que nos aquieta el alma."

Devoción al Santo de la Serenidad Dormida

Oh San José, padre adoptivo del Salvador y protector en las noches sagradas de Belén, en la quietud de tu sueño, te invocamos. Custodio bendito del descanso divino, que albergas la paz en el silencio, guíanos al refugio de tus sueños profundos, donde el aliento de Dios nos renueva.

Tú que dormiste bajo la luz de las estrellas divinas, donde los ángeles trazaban melodías de misericordia, acoge nuestras preocupaciones, oh ilustre soñador. Sella en tus visiones nuestros clamores, que cada pensamiento inquietante se disuelva como neblina en la claridad de tu sueño celestial.

Olmo sólido del descanso perpetuo, bajo cuya sombra los fatigados encuentran su deleite. Confío a tu espíritu custodio todas mis tribulaciones, para que, en la vigilia sagrada de tu paz, emprendan su vuelo hacia la providente morada de Dios. Eleva nuestras plegarias mientras los mundos de realidad e ilusión se entrelazan en el reposo del justo.

Por los siglos de los siglos, Amén.

Mateo 11:28