Súplica por la Salud de los Postrados
"La misericordia divina cura el corazón afligido y el cuerpo enfermo."
Oh Divina Presencia que habitas en los cielos y en cada rincón del universo conocido y desconocido, a Ti dirigimos nuestros clamores en esta hora de tribulación y sombra. Tú que soplaste aliento de vida en el primer hombre, infunde ahora tu tierna calma a aquellos que yacen en lechos de sufrimiento, tal como el León de Judá que sana a sus ovejas con suavidad y amor.
Te imploramos, Santo Consolador, derrama desde lo Alto la gracia de tu fortaleza sobre quienes acompañan a los afligidos en su vigilia. Que atesoren en su alma el cariño que infundiste en los coros celestiales, convirtiendo cada lágrima en perlas de resiliencia y esperanza. Consuélales, Espíritu benéfico, para que la llama de su esperanza jamás se extinga ante la incertidumbre.
Señor de los Dolores y de la Sanación, emprende Tu andar por los senderos oscuros del padecimiento humano, inundándolos con Tu luz esplendente que disipa toda dolencia y temor. Haz de los corazones de las familias un refugio de paz y serenidad, donde el amor mutuo se manifieste en cada cuidado ofrecido y en cada oración susurrada.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Santiago 5:14