Súplica Sagrada por los Afligidos
"Que el bálsamo divino descienda en sus corazones."
Oh Sanador Divino, cuyo toque es aliento de vida en el quebranto, a Ti elevamos nuestras voces en clamor ardiente por aquellos hermanos cuya existencia languidece en el lecho del dolor. Tú que con sublime sabiduría te inclinas sobre la creación, concede renovación en cada fibra de su ser y paz en cada latido de su alma.
Sostenedor de las almas atribuladas, envuelve con tu manto de consuelo a los creyentes que, con lágrimas en los ojos y esperanza en el corazón, acompañan a quienes sufren en la fragilidad del cuerpo. Concede a estas familias consuelo inefable y perseverancia en la fe, para que afronten la tormenta con valentía celestial.
Oh, Príncipe de Paz, que tu luz resplandezca en medio de sus noches más oscuras, ofreciendo refugio y esperanza hasta en los desafíos más vastos. Que tu gracia abunde, transformando el sufrimiento en testimonio y la desesperanza en un canto de redención eterna. Por siempre en tus manos confiamos.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Salmos 147:3