Oración de la Fortaleza y el Consuelo Divino
"Que en su dolencia, el alivio celestial sea su descanso."
Oh Soberano y Piadoso Señor, que con dulce misericordia cubres la faz de la tierra, inclinamos hoy nuestro corazón y nuestras súplicas para que tu infinita bondad se expanda sobre los enfermos que yacen en sus lechos, consumidos por la angustia de sus cuerpos fatigados. Tú que conoces el dolor humano en su totalidad, derrama sobre ellos una lluvia de gracia sanadora, renovando en cada célula la vitalidad que procede únicamente de ti.
En la sombra de la aflicción, te rogamos, Espíritu de Consolación y Esperanza, sopla con suavidad sobre las familias y amistades afligidas, para que en su pesar encuentren en ti la más férrea de las fortalezas. Que el amor que en ellas has sembrado florezca en cada gesto de cuidado y amparo, y que tu divino consuelo sea bálsamo que mitiga la pesadez de la preocupación.
Príncipe de la Paz, concede el sosiego del alba a quienes velan en la noche junto al lecho del sufriente. Que tus promesas eternas sean faro y sostén, disipando el temor y otorgándoles la certeza de que, aunque el dolor prevalezca por un tiempo, tu luz lleva al amanecer de la redención.
Por la eternidad resonando desde tiempos inmemoriales, Amén.
Salmos 41:3