Súplica a San Rafael, Consolador de los Dolores
"Que la paz del Altísimo llene cada corazón atribulado."
Oh benévolo San Rafael, ángel sanador del Altísimo, que en tu manto albergas la compasión infinita, escucha a tus humildes siervos que en esta hora de tribulación claman por tu asistencia. Ilumina con tu presencia los lechos de dolor que oprimen a aquellos que son queridos ante los ojos de Dios, para que encuentren descanso en medio del sufrimiento, y que sus espíritus se eleven suavemente hacia la divina esperanza que sólo tú puedes infundir.
Te rogamos, mensajero de la curación celestial, por las familias que, con coraje impronunciable, sostienen el peso de la cruz junto a sus amados enfermos. Otórgales la gracia de la perseverancia inquebrantable, para que en su aflicción descubran el resplandor de tu amor, abriendo sus corazones al misterioso consuelo que proviene de las alturas, donde tu bondad fluye interminablemente.
Guía nuestras súplicas a la fuente de toda misericordia, para que, sostenidos por la fe, podamos contemplar en el horizonte de este peregrinaje terrenal la luz de la sanación prometida. Que en unión perfecta con los cielos, aguardemos el tiempo donde la aflicción sea transformada en júbilo eterno, por la intercesión de quien es fuerte escudo y valeroso compañero.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Isaías 41:10