Súplica al Altísimo por el Don de la Labor
"Que el trabajo de nuestras manos florezca como un viñedo en primavera."
Oh Supremo Señor de los Cielos, faro de esperanza y fuente inagotable de providencia, a Ti elevamos nuestra voz ansiando Tu clemencia y amparo en nuestras andanzas laborales. Concede, oh Eterno, que nuestras manos trabajen en tareas dignas y justas, y que cada esfuerzo nuestro sea reconocido y recompensado según Tu infinito amor y sabiduría.
Te suplicamos, Bondadoso Pastor, que habites en nuestros lugares de trabajo, transformando cada jornada en una danza de armonía y cooperación. Que los vientos de justicia zarpen en nuestras vidas, otorgándonos estabilidad y la seguridad que proviene de saber que Tú estás al timón de nuestro destino laboral. Permite que nuestras labores sean reflejos de Tu creación, llenas de bondad y propósito.
Concédenos, oh Divina Luz, la fortaleza para enfrentar los retos con valentía y corazón abierto; la gracia para discernir Tu voluntad en cada decisión; y la sabiduría para guiarnos por senderos de éxito, no solo para nosotros, sino para la comunidad que construimos con nuestras acciones. Que el fruto de nuestras manos sea bendición y testimonio de Tu Gloria.
Por todos los siglos de los siglos, en Tu nombre bendito, Amén.
Eclesiastés 5:19