María, Virgen de los Desatanudos
"Que tu mirada maternal desate nuestras trabas y nos devuelva la paz del corazón."
Oh Santísima Virgen María, en quien la gracia se hace hilo nuevo y el consuelo toma forma de manos misericordiosas, hoy alzamos el alma hacia tu auxilio con reverencia y amor.
Te pedimos que desates, con tu inefable benignidad, los nudos de nuestra economía: que cese la inquietud por el pan, que se abran caminos de trabajo digno y que la providencia, callada pero fiel, nos sostenga cuando todo parece estrecharse.
Desata también los lazos afectivos que hieren y encienden amarguras; concede entendimiento a los hogares, ternura a los vínculos fatigados y perdón donde antes sólo hubo silencio, para que el corazón vuelva a respirar en la verdad.
Destrenza los enredos laborales y sociales que nos confunden y humillan: endereza nuestras decisiones, ilumina el juicio de quienes deciden, fortalece a quien lucha y concede justicia serena, de modo que caminemos sin cadenas hacia la paz.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Lucas 1:38