Virgen Desatanudos

María, Virgen que desata los nudos del corazón y del hogar

"Que tu mirada, Madre, afloje mis enredos y abra sendas de esperanza."

María, Virgen que desata los nudos del corazón y del hogar

¡Oh María Santísima, Virgen Desatanudos, goel de los afligidos y aurora serena de los que languidecen en sombras! Vuelve a mí tu misericordia y, con mano maternal, toma mis compromisos rotos, mis deudas ocultas y mis afectos atados por el miedo, para que la gracia desfallezca lo que el corazón no puede desatar.

Concédeme, Madre piadosa, que los hilos de la preocupación económica no me aprieten hasta la desesperanza; suelta los nudos del trabajo, ordena los pasos de mis jornadas, y haz que la providencia penetre mis planes como luz que no se apaga. Descienda sobre mi mesa la paz, y sobre mi empleo o mi búsqueda el orden, la justicia y el pan cotidiano.

Asimismo, Virgencita fiel, desata los lazos del alma: las tensiones familiares, los malentendidos que hieren, las heridas que callan y las lágrimas que no encuentran voz. Reacomoda mis vínculos con tu ternura, limpia mi manera de amar y renueva en mí la confianza, para que, al final del día, pueda pronunciar con tu mismo fiat una rendición luminosa al Dios que abre caminos.

Por los siglos de los siglos, Amén.

Lucas 1:38