Oración a María, Desatadora de Nudos
"Que la paz de tus manos puras deshaga los enredos de nuestra existencia."
Oh Gloriosa Reina de los Cielos, María Santísima, benevolente Desatadora de Nudos y portento de Gracia Eterna, reverente ante tu sagrada presencia nos inclinamos, rendidos por las ataduras mundanas que a nuestras almas aprisionan.
Sublime señora, acoge nuestras súplicas y con divinas manos desprende los hilos que a problemas económicos nos esclavizan, para que en la prosperidad del corazón, hallamos sembrar semillas de generosidad y justicia; ilumina el camino de penuria con tu piedad maternal, concediéndonos fortaleza para transitar la senda de la providencia con dignidad.
Amada Madre y compasiva mediadora, quien desanuda con amor los lazos del sufrimiento afectivo, insufla en nuestros corazones la paz inconmensurable que da fuerza para superar las tribulaciones del espíritu; que el suave roce de tu manto sereno aquiete las tormentas del alma y restaure las relaciones quebrantadas con misericordia infinita.
Oh, Celestial Intercesora, afrontamos los desafíos del trabajo y la laboriosa empresa de vivir bajo tu tierna guía. Libera del yugo de las tribulaciones laborales a tus fieles, para que en cada jornada reconozcamos en el ardor de la faena una alabanza a tu Hijo en lo alto, y que la fructificación de nuestro esfuerzo se traduzca en bendición y paz divina.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Proverbios 3:6