Oración a María, Desatadora de Nudos
"Oh María, en tus manos magnánimas hallamos el auxilio sereno para nuestras tribulaciones."
Oh María, excelsa entre todas las criaturas, tú que en tu amor maternal ofreces auxilio a quienes yacen en laberintos de desazón, súplicas reciben tu oído atento. En tus manos virtuosas, depositamos las hebras entrelazadas de nuestras pruebas económicas, implorando tu intercesión para que, suavemente, nos conduzcas hacia la luz de la providencia.
Inclina, Virgen benigna, tu mirada compasiva sobre aquellos que encuentran en las sombras de los afectos el embrollo que atenaza sus corazones, para que, al ofrecerte nuestras cargas, sean liberadas por el dulzor de tu divina intervención, y nuestros lazos marchiten en comparativa paz y plenitud conforme a tu gracia.
Oh intercesora celestial, tus manos hábiles no solo liberan las telarañas del espíritu, sino que apartan el peso que la vida laboral impone; trae a nuestros senderos laborales el equilibrio sagrado entre esfuerzo y recompensa, apartando todo conflicto que impida la realización de nuestra dignidad.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Isaías 61:1