Súplica a María, la Divina Desatadora de Nudos
"En tu infinita gracia, los nudos de nuestras tribulaciones se disuelven."
Oh excelsa Reina del Cielo, María, Desatadora de Nudos, despuntadora del alba de la esperanza, ante tu manto sacro nos postramos, implorando tu misericordiosa intervención. Eres el oráculo divino al cual elevamos nuestros corazones, envueltos en las madejas del infortunio mundano, en busca de la paz perdurable.
Oramos fervientemente, oh benigna Madre, para que tus manos celestiales deshagan los nudos que asfixian nuestras economías agonizantes, que crecen como zarzas en el jardín de nuestras vidas. Concédenos la sabiduría para administrarlas con rectitud y abundancia según la divina providencia, permitiendo así que florezca la justicia en nuestros actos cotidianos.
Concede, Santísima Virgen, que en las encrucijadas del amor y las relaciones humanas, donde el desencuentro se cierne como nube oscura, tus dedos de gracia desaten las ligaduras del malentendido y el rencor. Que podamos hallar gozo y sosiego en el reencuentro, nutriendo nuestras almas con el fecundo manantial del perdón y la concordia. Por aquel misterio de tu amor, guíanos a la luz de una existencia laboriosa y digna, despejando los obstáculos laborales que atenazan nuestro espíritu en un mundo de tentaciones.
Por siempre, enredados en tu amor y promesa, Amén.
Lucas 1:28