Súplica a Nuestra Señora Desatanudos
"Que la suave voz de la confianza silencie los tumultos del corazón."
Oh, celestial Señora de los Cielos y la Tierra, María Santísima, Desatadora de Nudos, perla inmaculada de la gracia divina, tú que contemplas con ojos de misericordia el océano enmarañado de preocupaciones de tus hijos, descifra con tu compasión maternal aquellos enredos que impiden la paz del alma.
En este valle terrenal plagado de tribulaciones y fatigas, imploramos tu mano benéfica para que desates los nudos económicos que aprisionan nuestras esperanzas. Intercede ante el Altísimo, para que sea derramada la providencia necesaria y el trabajo fructífero que dignifica al hombre, bendiciendo toda labor emprendida bajo tu mirada piadosa, en pos de un bienestar pleno y honesto.
Santísima Madre, que las sombras de desencuentros afectivos, marañas de incomprensiones y distancias forjadas por la tiniebla del rencor, sean deshechas por el Amor que emana de tu Inmaculado Corazón. Que seamos reflejos de la paz que tú prendes en el mundo, haciendo de cada hogar un santuario de caridad y acuerdo.
Piadosa y virtuosísima María, en tus manos encomendamos los desafíos laborales que nos aquejan; aquellos trozos de desdicha en nuestros empeños diarios. Deshaz las confusiones y embrollos, para que, al caminar bajo tu guía luminosa, encontremos el sendero de éxito y armonía. Por este tiempo y la eternidad, en alabanzas glorificantes. Amén.
Salmos 25:5