Oración a la Virgen que desata los nudos del corazón
"Que tu mano materna torne luz donde hubo enredo, y paz donde dolió el tiempo."
En el nombre del Dios misericordioso, saludamos a la Virgen Santísima, Madre que desata nudos invisibles y abre caminos hacia la libertad del alma.
Te imploramos, bajo el amparo de tu ternura: desata los lazos de la necesidad económica que aprieta el pan y encoge el horizonte; quebranta la trama del desorden financiero, y enciende la providencia donde parecía cerrarse toda salida.
Acoge también nuestras heridas afectivas: deslíganos de la incomprensión, del resentimiento que corroe, de la soledad que pesa, y concede a nuestros vínculos un nuevo comienzo; ordena la paz en los hogares, suaviza el juicio en las palabras y haga fecunda la reconciliación.
Venga a nosotros, por tu intercesión, la gracia en el trabajo y en los encargos: desanuda el cansancio estéril, ilumina decisiones justas, abre puertas laborales y protege a quienes buscan sustento; que toda tarea se vuelva servicio, y toda espera, semilla de esperanza.
Por los siglos de los siglos, Amén.
Efesios 3:20